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Bollitos de azafrán

La historia de los bollitos de azafrán

Esponjosos bollitos en forma de S con un inconfundible aroma y sabor a azafrán decorados con pasas.

Los Lussekatter, también llamados Lussebullar, son unos bollos dulces de azafrán profundamente ligados a la tradición navideña de Suecia. Su consumo se asocia de forma directa al 13 de diciembre, día de Santa Lucía, una de las celebraciones más importantes del calendario invernal escandinavo, especialmente en ciudades como Estocolmo, Uppsala y Lund.

El origen simbólico de estos bollos se remonta a la Edad Media, cuando el cristianismo ya estaba asentado en Suecia y el culto a Santa Lucía de Siracusa —mártir cristiana fallecida en el año 304 d. C.— se integró en las festividades locales del solsticio de invierno. En el calendario juliano, vigente en Suecia hasta 1753, el 13 de diciembre coincidía aproximadamente con la noche más larga del año, lo que reforzó su carga ritual.

El uso del azafrán en los Lussekatter no es casual. En la Europa medieval, esta especia estaba asociada a la luz, la pureza y la protección frente al mal, además de ser un ingrediente de prestigio reservado a ocasiones especiales. En documentos suecos del siglo XVII, ya se menciona el empleo del azafrán en panes festivos elaborados para celebraciones religiosas y familiares durante el invierno.

Bollitos de azafrán

La forma característica en “S”, conocida como julgalten o lussekatt, también tiene raíces simbólicas. Algunas teorías, respaldadas por estudios etnográficos nórdicos, apuntan a que esta silueta serpenteante representaba antiguas creencias paganas relacionadas con espíritus invernales, reinterpretadas posteriormente por la tradición cristiana como un símbolo de protección frente a la oscuridad.

Durante los siglos XVIII y XIX, los Lussekatter pasaron de ser un pan ritual ocasional a consolidarse como un bollo doméstico habitual en la festividad de Santa Lucía. Fue en este periodo cuando se popularizó su elaboración con manteca, azúcar y pasas, coincidiendo con una mayor disponibilidad de ingredientes importados gracias al comercio marítimo sueco.

Hoy en día, los Lussekatter forman parte inseparable de la repostería navideña sueca y se elaboran tanto en hogares como en panaderías artesanas de todo el país. Su receta actual es el resultado de siglos de evolución cultural, religiosa y gastronómica, convirtiéndolos en uno de los bollos festivos más reconocibles de Escandinavia y en un símbolo luminoso del inicio de la Navidad.