La historia del rosco de reyes
El roscón de Reyes es uno de los dulces más representativos de la Navidad en España, una tradición que cada 6 de enero acompaña la celebración de la llegada de los Reyes Magos. Aunque su origen remoto se vincula con las Saturnales romanas, en España la costumbre tomó verdadera fuerza a partir del siglo XVIII, cuando el roscón llegó a la corte de Felipe V tras su coronación como primer rey Borbón, importando la costumbre desde la corte francesa, donde era conocido como gâteau des Rois.
La tradición del roscón en España se consolidó como una forma de celebrar la Epifanía cristiana, momento en que los Reyes Magos visitan al niño Jesús. En este contexto, el roscón evolucionó de un simple bollo de masa dulce a un símbolo festivo cargado de rituales, como esconder en su interior una haba seca y, más tarde, una figurita de porcelana o plástico. Según la costumbre, quien encuentra la figura es coronado como “rey” de la fiesta, mientras que quien encuentra el haba debe pagar el roscón del siguiente año.
Durante gran parte del siglo XIX y comienzos del XX, el roscón de Reyes en España se preparaba sin relleno y se decoraba de forma sencilla con frutas confitadas y azúcar espolvoreada, que representan las joyas y tesoros que los Reyes Magos ofrecieron. La masa, elaborada con harina, leche, mantequilla, azúcar y levadura, mantiene una textura similar al brioche, con aroma a agua de azahar, sello distintivo de esta tradición.
No fue hasta mediados del siglo XX, con la industrialización de las pastelerías, que el roscón comenzó a transformarse. En ciudades como Madrid, Sevilla y Barcelona, los maestros pasteleros empezaron a añadir rellenos de nata montada, trufa o crema pastelera, adaptando el clásico bollo a los paladares modernos. Estas variantes se convirtieron rápidamente en parte de la tradición familiar, hasta el punto de que hoy es habitual elegir entre roscones “sin relleno” o “con relleno”.
La evolución no se detuvo ahí: en las últimas décadas, el roscón de Reyes ha experimentado una auténtica revolución gastronómica en España. Pastelerías artesanas y de autor han introducido rellenos gourmet como praliné de avellanas, crema de turrón, ganache de chocolate, y coberturas innovadoras como glaseados, frutos secos o decoraciones personalizadas, manteniendo siempre la esencia festiva de esta tradición.
A día de hoy, el roscón de Reyes en España es mucho más que un dulce: es un ritual que marca el fin de las fiestas navideñas y que reúne a familiares y amigos en torno a la mesa. Desde las versiones más clásicas hasta las más creativas, el roscón sigue siendo un símbolo inconfundible de la cultura gastronómica española, combinando siglos de historia con la pasión por la repostería.