La historia de la tarta Millionaires
La tarta Millionaires, conocida en inglés como Millionaire’s Shortbread, es un dulce de origen británico que combina una base de masa crujiente, un relleno de caramelo y una capa superior de chocolate. A diferencia de los shortbreads tradicionales escoceses, este postre incorpora un relleno cremoso de caramelo, lo que le confiere su característica textura triple: crujiente, blanda y fundente. Según registros históricos de repostería británica, la primera mención de una preparación similar aparece en publicaciones del Reino Unido en la década de 1930, aunque la versión moderna con chocolate se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial.
La expansión de la tarta Millionaires se debe en gran medida a la comercialización de chocolate de alta calidad en Gran Bretaña durante los años 50. Empresas como Cadbury y Rowntree comenzaron a producir chocolate con textura más cremosa, ideal para fundir sobre bases de shortbread. Estos avances tecnológicos en la fabricación de chocolate permitieron que las pastelerías artesanales y los hogares británicos pudieran elaborar versiones consistentes del dulce con una cobertura de chocolate firme y brillante.
En cuanto a la nomenclatura, el nombre Millionaire’s Shortbread hace referencia a la idea de que este postre era “más lujoso” que el shortbread clásico. El shortbread tradicional, hecho solo con mantequilla, harina y azúcar, era un postre sencillo y económico; el añadido de caramelo y chocolate elevaba considerablemente su coste y lo hacía más indulgente, de ahí la asociación con la riqueza y el lujo. Esta denominación se consolida en revistas de cocina británicas de los años 60, como The Times Cookery Book y Good Housekeeping.
El dulce se popularizó rápidamente en el ámbito doméstico británico gracias a la facilidad de preparación y a la versatilidad de sus ingredientes. Familias de Inglaterra, Escocia y Gales comenzaron a incluir la tarta Millionaires en celebraciones, meriendas y fiestas escolares. Además, su presentación en porciones cuadradas o rectangulares la hizo ideal para la venta en pastelerías y cafés locales, especialmente en áreas urbanas como Londres, Edimburgo y Glasgow.
Con el paso del tiempo, la tarta Millionaires ha sufrido adaptaciones modernas, incorporando variaciones de chocolate (negro, con leche o blanco), rellenos de caramelo con toffee o mantequilla salada, e incluso bases con galleta digestiva en lugar de shortbread clásico. No obstante, la estructura básica –masa crujiente, caramelo y chocolate– se mantiene fiel a la receta original, consolidando su identidad dentro de la repostería británica contemporánea.
Hoy en día, la tarta Millionaires es un emblema de la repostería británica internacionalmente reconocida. Se encuentra en pastelerías y supermercados de todo el mundo, y su receta ha sido documentada en libros de referencia como The Great British Bake Off: Big Book of Baking (2012) y The Complete Book of Baking de Mary Berry (2015). Su fama ha trascendido fronteras, pero su origen sigue vinculado estrechamente a la innovación en chocolate británico del siglo XX y al ingenio de las cocinas domésticas del Reino Unido.